Receta de hojaldre con espinacas y jamón ibérico
Equipo Castanoble · 6 min de lectura
Publicado el 9 de octubre de 2015 · Actualizado el 9 de julio de 2026

Hoy tenemos preparada una receta exquisita con jamón ibérico y espinacas. Es muy sencilla de preparar y resulta un plato ideal como entrante para ir abriendo el apetito. De esas recetas que se resuelven con cuatro ingredientes de la nevera.
La combinación tiene su lógica: la espinaca pone un fondo vegetal suave que no compite con el jamón, y el hojaldre aporta lo crujiente. En el horno, la grasa del jamón se funde y perfuma todo el relleno, así que con poco producto se consigue mucho sabor.
Ingredientes
No hace falta báscula: las cantidades van a ojo según cuántos hojaldres queramos preparar. La única proporción que conviene respetar es la del relleno, con espinacas y jamón a partes iguales.
- Lámina de hojaldre
- Espinacas cocidas congeladas
- Virutas de jamón ibérico
- Un huevo
- Orégano
Para las virutas sirven los recortes de una pieza que tengamos empezada en casa, o un sobre de jamón ibérico loncheado picado a cuchillo: el jamón va dentro del hojaldre y lo que buscamos es su sabor repartido por todo el relleno.
Elaboración de la receta de hojaldre con espinacas y jamón ibérico
Primero, descongelamos las espinacas en agua hirviendo durante 10-15 minutos. Ponemos el horno a precalentar a 180 °C.
Mientras, cortamos las láminas de hojaldre en triangulitos alargados. Cuando las espinacas ya estén descongeladas y sueltas, apagamos el fuego y las escurrimos con un colador. Las mezclamos con las virutas de jamón ibérico. En esta mezcla, las espinacas no deben superar al jamón, pues acapararían todo el sabor, así que recomendamos que las cantidades sean a partes iguales.
Vamos poniendo pequeños puñaditos de espinacas y jamón sobre los triángulos de hojaldre. Cuidado con poner demasiada cantidad, porque después el hojaldre debe cerrar bien.
Una vez rellenos, los enrollamos desde la base del triángulo hacia la punta. Los pintamos con huevo, espolvoreamos con orégano y los horneamos a 200 °C durante 18 minutos.
¡Receta lista, buen provecho!
El secreto está en escurrir bien las espinacas
Si esta receta tiene un punto crítico, es la humedad. El hojaldre y el agua se llevan mal: un relleno húmedo empapa la masa por dentro y, por mucho que se dore por fuera, el interior queda correoso. Por eso no basta con pasar las espinacas por el colador: conviene apretarlas contra las paredes con el dorso de una cuchara o estrujarlas con un paño de cocina limpio cuando hayan templado. Cuanto más secas lleguen a la mezcla, más crujiente saldrá el hojaldre.
Cómo manejar el hojaldre para que quede crujiente
El hojaldre agradece el frío y castiga las prisas a temperatura ambiente. Lo ideal es sacarlo de la nevera justo antes de usarlo y trabajarlo sobre su propio papel, sin amasarlo ni estirarlo más de lo necesario: si la masa se ablanda y se pega, pierde fuerza y sube peor en el horno. Si se calienta al manipularla, basta con devolver la bandeja a la nevera unos minutos antes de hornear.
Al cerrar cada triángulo, sellamos los bordes presionando con los dedos o con las púas de un tenedor para que el relleno no se escape. El huevo batido va solo por fuera: además de dar brillo y color, ayuda a que el orégano se quede pegado. Y al horno siempre bien precalentado, sin abrir la puerta durante los primeros minutos, que es cuando la masa sube.
Qué jamón usar para cocinar (y cuál reservar para el plato)
En casa aplicamos una regla sencilla: las mejores lonchas, para comerlas tal cual; los recortes y las virutas, para cocinar. Las zonas cercanas al hueso y los recortes de una pieza empezada tienen un sabor estupendo y resultan perfectos para picar y repartir por un relleno como este. Si no hay pieza en casa, un sobre de loncheado resuelve la receta: se pica a cuchillo en tiras finas y listo.
Un apunte más: el jamón ya aporta su punto de sal, así que no conviene salar el relleno sin probar antes la mezcla.
Cómo servirlos y con qué acompañarlos
Estos triángulos están en su mejor momento recién hechos, cuando el hojaldre aún cruje, aunque conviene dejarlos templar un poco antes de llevarlos a la mesa, porque el relleno guarda mucho calor. Funcionan como aperitivo para picar de pie, con una copa de vino o una cerveza, y también como entrante sentados, acompañados de una ensalada verde sencilla que refresque entre bocado y bocado.
Para una reunión quedan muy bien en una bandeja variada: unas lonchas de jamón tal cual, unos taquitos de queso y poco más. El contraste entre el hojaldre caliente y el jamón crudo es de lo más agradecido.
Variantes que funcionan
- Unos piñones tostados mezclados con las espinacas, un clásico que nunca falla.
- Un poco de queso rallado que funda bien, para un relleno más cremoso.
- Cebolla pochada muy despacio, si nos gusta un punto dulce.
- Una pizca de nuez moscada recién rallada sobre las espinacas.
- Sésamo por encima en lugar de orégano, para variar el acabado.
En todas, la regla se mantiene: el jamón manda y el resto acompaña. Si añadimos queso o cebolla, reducimos un poco la espinaca para no ganar humedad.
Se pueden dejar preparados con antelación
Es una receta agradecida para adelantar trabajo. Podemos dejar los triángulos montados y cerrados en la nevera, tapados, y pintarlos con huevo justo antes de hornear: cuando lleguen los invitados, solo queda meterlos al horno. Lo que no conviene es hornearlos con mucha antelación; el hojaldre recalentado nunca vuelve a ser el mismo, aunque un golpe corto de horno lo recupera mejor que el microondas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar espinacas frescas en lugar de congeladas?
Sí, sin problema. Basta con escaldarlas o saltearlas hasta que pierdan el agua y escurrirlas a conciencia, igual que las congeladas. Eso sí, las frescas merman muchísimo al cocinarse, así que hace falta más volumen del que parece a simple vista.
¿Por qué se me abren los hojaldres en el horno?
Casi siempre por una de estas tres razones: demasiado relleno, bordes mal sellados o masa que se ha calentado demasiado al manipularla. La solución es rellenar con moderación, presionar bien el cierre con los dedos o con un tenedor y, si la masa se ha ablandado, enfriar la bandeja en la nevera unos minutos antes de hornear.
¿Puedo congelarlos para otro día?
Si la lámina de hojaldre era fresca, se pueden congelar los triángulos montados y en crudo, bien separados en una bandeja, y hornearlos sin descongelar, alargando un poco el tiempo hasta verlos dorados. Si la lámina ya venía congelada, mejor no recongelarla en crudo: en ese caso, hornearlos primero, congelarlos ya hechos y devolverles el crujiente con un golpe de horno.
¿Qué jamón va mejor en esta receta?
Cualquier jamón ibérico en virutas o picado fino funciona de maravilla. No hace falta sacrificar las mejores lonchas: los recortes de una pieza empezada o un sobre de loncheado picado a cuchillo dan un resultado excelente. Eso sí, cuanto mejor sea el jamón, más se nota en el relleno.
Si te animas con esta receta, prepárala con un buen jamón: nuestro jamón de cebo ibérico loncheado, listo para picar en virutas, resuelve el relleno sin tener que empezar una pieza entera.
Ver jamón ibérico loncheado