Bocadillo de jamón ibérico y setas: receta fácil con toque gourmet
Equipo Castanoble · 6 min de lectura
Publicado el 21 de abril de 2017 · Actualizado el 9 de julio de 2026

Bocadillo de jamón ibérico y setas
El bocadillo de jamón ibérico es uno de los platos más populares de nuestra cocina cotidiana. Puede variar en estilo, desde bocatas sencillos hasta versiones de alta cocina; cada uno tiene su encanto y, al final, lo que cuenta es el cariño con que se elabora. Nuestra sugerencia es un bocadillo sencillo de preparar que, con algunos toques distintivos, se convierte en un delicioso bocata gourmet.
La receta tiene como base el pa amb tomàquet, el tradicional pan con tomate catalán, al que añadiremos una exquisita paleta de jamón ibérico y unas setas. Es un bocadillo delicioso, ideal para degustar en compañía de familiares y amigos, y una manera estupenda de dar salida a esas lonchas de paleta que siempre conviene tener en casa.
Ingredientes (2 porciones)
- 120 g de paleta de jamón ibérico
- 200 g de setas
- 1 pimiento verde de freír
- 1 tomate de pera
- 2 barritas de pan para bocadillo
- Aceite de oliva
- Sal
Preparación del bocadillo de jamón ibérico
Primero prepararemos un tumaca aplastando el tomate con un tenedor en un recipiente que nos resulte cómodo. Añadiremos un poco de aceite de oliva y mezclaremos suavemente con una pizca de sal.
Cortaremos el pimiento en juliana y lo saltearemos en una sartén con una pizca de sal y un poco de aceite de oliva. Mientras, freiremos las setas en otra sartén, también con un poco de aceite de oliva y una pizca de sal.
Cortaremos las barritas de pan por la mitad y untaremos cada una con el tumaca, siguiendo el estilo del pa amb tomàquet. Sobre una de las mitades colocaremos la paleta de jamón ibérico y, encima, las setas y los pimientos. Para que el bocata quede delicioso, añadiremos otra capa de jamón y cerraremos con la otra mitad del pan.
¡Listo! Nuestros bocatas estarán preparados para compartir con una persona especial. Este bocadillo, fácil de hacer, tiene un sabor excelente en el que destaca el jamón ibérico, mientras las setas aportan un matiz peculiar y encantador. Será una de esas preparaciones que siempre querrás repetir.
El pan: la mitad del bocadillo
Un buen bocadillo empieza por un buen pan. Para esta receta buscamos una barrita de corteza crujiente y miga ligera, capaz de aguantar el tumaca sin deshacerse. Una chapata pequeña o unas rebanadas generosas de pan de payés también funcionan de maravilla. Y si el pan es del día anterior, no lo descartes: un golpe de tostadora o de horno lo revive y, de paso, ayuda a que el tomate no ablande la miga en exceso.
El tumaca se unta justo antes de montar el bocadillo. Si lo hacemos con demasiada antelación, la miga absorbe el jugo del tomate y el conjunto pierde esa textura crujiente que tanto se agradece. Un hilo final de aceite de oliva virgen extra por encima redondea el sabor.
Qué setas elegir y cómo tratarlas
Cualquier seta de temporada le sienta bien a este bocadillo. Cuando no es época, los champiñones o las setas de cultivo, como la seta de ostra, son una alternativa estupenda que encontraremos en el mercado durante todo el año. Lo importante es que estén frescas y firmes.
Un consejo de cocina de toda la vida: las setas se limpian mejor con un paño húmedo o un cepillo suave que bajo el grifo, porque absorben agua con facilidad y luego la sueltan en la sartén. Al saltearlas, conviene hacerlo a fuego vivo y sin amontonarlas, para que se doren en lugar de cocerse. Y la sal, mejor hacia el final, para que no suelten su jugo antes de tiempo.
El jamón, siempre el último
La paleta ibérica no se cocina: se coloca. Su grasa y su aroma se aprecian mejor a temperatura ambiente, así que conviene sacarla de la nevera un rato antes de montar el bocadillo. Si además la ponemos sobre las setas y el pimiento recién salteados, el calor suave de la verdura hará que la grasa comience a fundirse ligeramente y el aroma se despliegue. Ese es el momento exacto de cerrar el bocadillo y llevarlo a la mesa.
En casa preferimos la loncha fina, casi transparente, que se adapta al pan y se funde en boca. Si partes de una pieza entera, un corte fino y cuidadoso marca la diferencia; y si prefieres la comodidad, los sobres de paleta loncheada resuelven este bocadillo en un momento.
Trucos para un resultado de diez
- Saca la paleta de la nevera con antelación: fría pierde aroma y la grasa queda rígida.
- Tuesta ligeramente el pan antes de untar el tumaca: ganarás contraste de texturas.
- No recargues el bocadillo: el jamón ibérico debe ser el protagonista, no un ingrediente más.
- Escurre bien las setas y el pimiento antes de montar, para que el pan no se humedezca.
- Un hilo de aceite de oliva virgen extra al final une todos los sabores.
Con qué acompañarlo
Este bocadillo pide poca compañía: unas aceitunas, unos pimientos de Padrón en temporada o una ensalada verde sencilla. Para beber, un tinto joven o un blanco fresco le van de maravilla, y en un mediodía de diario una caña bien tirada tampoco desentona. Es un plato pensado para compartir sin complicaciones, de esos que convierten una comida corriente en un pequeño acontecimiento.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar jamón en lugar de paleta?
Por supuesto. La paleta procede de la pata delantera del cerdo y el jamón, de la trasera; ambas comparten ese sabor ibérico que hace grande a este bocadillo. La paleta resulta muy sabrosa y es una opción estupenda para bocadillos y meriendas, pero si en casa tienes jamón loncheado, la receta funciona igual de bien.
¿Qué setas uso si no es temporada?
Los champiñones y las setas de cultivo, como la seta de ostra, se encuentran todo el año y dan un resultado excelente. También puedes recurrir a setas deshidratadas, hidratándolas antes tal como indique el envase, aunque la textura será algo distinta a la de la seta fresca.
¿Puedo dejarlo preparado con antelación?
Lo ideal es montarlo justo antes de comer, porque el tumaca ablanda la miga con el paso del tiempo. Lo que sí puedes adelantar son los ingredientes: saltear las setas y el pimiento, preparar el tomate y tener la paleta a punto. Con todo a mano, el montaje apenas lleva un par de minutos.
¿Se sirve frío o caliente?
Lo mejor de los dos mundos: pan tibio recién tostado, verduras templadas y jamón a temperatura ambiente, nunca cocinado. Así cada ingrediente conserva lo suyo y el conjunto resulta redondo.
Al final, lo que cuenta es el cariño con que se elabora.
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