Receta de pizza de jamón ibérico casera
Equipo Castanoble · 6 min de lectura
Publicado el 19 de marzo de 2018 · Actualizado el 9 de julio de 2026

El jamón ibérico y el aceite de oliva virgen de España son dos pilares de la dieta mediterránea y una fuente importante de ácido oleico, un nutriente con propiedades cardiosaludables, por lo que resulta recomendable en la dieta diaria y también en fechas señaladas como el Día del Padre, Sant Jordi, aniversarios o cenas de empresa.
Ahora que entramos en primavera, os proponemos una receta de masa para una pizza de jamón ibérico casera. En internet hay muchos blogs sobre cómo elaborar la masa, pero esta es muy rápida y sencilla. El tiempo de preparación es de unas 2 horas y 15 minutos y el de cocción, de unos 30 minutos, para 8 personas aproximadamente.
La pizza que hoy os mostramos lleva jamón ibérico, tomate, rúcula y olivas, pero los ingredientes pueden variar a vuestro gusto y según los comensales.
Ingredientes para la masa casera
- 500 g de harina
- 250 ml de agua
- 1 paquete de levadura prensada (25 g)
- 40 ml de aceite de oliva virgen extra
- 10 g de sal
Ingredientes para el relleno
- 10 lonchas de jamón ibérico
- 50 g de rúcula
- Queso mozzarella
- Rodajas de tomate natural
- Tomate frito
- Orégano
- 140 g de olivas deshuesadas
Preparación de la pizza de jamón ibérico
Lo primero es la masa: diluimos la levadura prensada en el agua y la agregamos a la harina. Amasamos durante 5 minutos. Añadimos la sal y amasamos otros 5 minutos. Por último, incorporamos el aceite y amasamos 5 minutos más.
Si vemos la masa muy seca, podemos agregarle un poco más de agua (no más de 25 ml). Amasamos, formamos una bola, la colocamos en un plato y la tapamos bien para que fermente durante al menos 1 hora; si son dos horas, mejor.
Amasamos de nuevo y partimos la masa en dos partes más o menos iguales. La estiramos y la dejamos lo más fina que podamos. La colocamos en la bandeja del horno sobre un papel de hornear y la pinchamos toda con un tenedor. Ponemos el tomate frito —si es casero, más rica estará— y un poco de orégano, y metemos la masa en el horno precalentado durante 15 minutos a 180 °C.
Sacamos la pizza del horno y repartimos por encima el jamón, las olivas y la rúcula, con un chorrito de aceite. Volvemos a meterla en el horno unos 10-15 minutos más, de forma orientativa: estará lista cuando veamos los bordes tostaditos. Servimos inmediatamente.
El jamón ibérico y el aceite de oliva virgen extra convierten una pizza casera en un pequeño homenaje a la dieta mediterránea.
Trucos para que la masa salga bien a la primera
La masa no tiene misterio, pero agradece paciencia. Amasad sobre una superficie ligeramente enharinada, sin añadir más harina de la cuenta: una masa algo pegajosa al principio suele dar mejor resultado que una masa seca. Para la fermentación, buscad un rincón templado de la cocina y tapad el recipiente con un paño limpio o con film; el frío y las corrientes de aire frenan la levadura.
- Estirad la masa desde el centro hacia los bordes, dejándolos un poco más gruesos para que hagan de marco.
- Precalentad bien el horno antes de meter la pizza: una masa fina agradece el golpe de calor desde el primer minuto.
- Si os gusta muy crujiente, dad a la base un par de minutos más de horno antes de añadir el relleno.
- No carguéis la pizza en exceso: con una capa fina de tomate y los ingredientes justos, la masa se dora mejor y se come sin que se doble la porción.
Cómo tratar el jamón ibérico para que luzca
Con un producto como el jamón ibérico, menos es más. Sacad las lonchas de la nevera un rato antes de usarlas: a temperatura ambiente la grasa se vuelve brillante y el aroma se despliega. Repartidlas sueltas, sin amontonarlas, para que cada porción se lleve su parte.
En esta receta el jamón pasa unos minutos por el horno, lo justo para integrarse con el resto de ingredientes. Si preferís conservarlo tal cual, hay otra opción igual de válida: hornear la pizza con el resto del relleno y colocar las lonchas nada más sacarla, de modo que el calor residual funda ligeramente la grasa sin llegar a cocinar el jamón. Con la rúcula podéis hacer lo mismo: añadida en crudo al final conserva todo su frescor y ese punto amargo que tan bien contrasta con el ibérico.
Variantes que funcionan
Esta pizza admite variaciones sin perder su espíritu. Un poco de queso de oveja curado rallado por encima le da profundidad; unos tomates secos aportan intensidad, y los canónigos pueden sustituir a la rúcula si buscáis un verde más suave. En casa nos gusta acompañarla de una ensalada sencilla y, si la ocasión lo pide, de una copa de vino. Y si sobran lonchas de jamón —cosa poco probable—, siempre pueden ir directas a la mesa como aperitivo mientras la pizza se hornea.
Preguntas frecuentes sobre la pizza de jamón ibérico
¿Puedo preparar la masa con antelación?
Sí. Podéis amasarla la víspera y dejarla fermentar tapada en la nevera: el frío ralentiza la levadura y esa fermentación lenta suele sentar muy bien al sabor de la masa. Sacadla un rato antes de estirarla para que pierda el frío. También podéis congelarla ya amasada, en porciones, y pasarla a la nevera el día anterior para que se descongele con calma.
¿Qué jamón ibérico va mejor para una pizza?
Cualquier jamón ibérico bien cortado funciona; lo importante es que las lonchas sean finas, para que la grasa se funda con el calor y perfume toda la pizza. Y no hace falta empezar una pieza entera para una receta así: los sobres de jamón loncheado son la opción más cómoda, porque se abren en el momento y las lonchas salen listas para repartir.
¿El jamón se hornea o se añade al final?
Las dos opciones son correctas y es cuestión de gustos. Horneado brevemente, como en esta receta, el jamón se integra con el tomate y el queso y reparte su sabor por toda la pizza. Añadido en crudo al sacarla del horno, conserva intactos su textura y su aroma. Nuestra sugerencia: probad las dos maneras y quedaos con la vuestra.
¿Sirve la levadura seca de panadería?
Sí. Si no encontráis levadura prensada fresca, la levadura seca de panadería da buen resultado; seguid las equivalencias que indique el fabricante en el envase. Eso sí, aseguraos de que se trata de levadura de panadería y no de impulsor químico —el polvo de hornear de los bizcochos—, que no sirve para fermentar una masa de pan o de pizza.
Esperamos que esta pizza de jamón ibérico sea de vuestro gusto y que se convierta en una de esas recetas de casa que se repiten sin mirar el papel.
Si te animas con la receta, dale a la pizza el protagonista que merece: nuestro jamón de bellota 100 % ibérico ya loncheado, listo para abrir y repartir.
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