Sopa fría de melón con menta y virutas de jamón ibérico
Equipo Castanoble · 6 min de lectura
Publicado el 16 de abril de 2016 · Actualizado el 9 de julio de 2026

Hoy os traemos una receta fresquita y estupenda para disfrutar este verano, o cuando queráis. Todos hemos oído hablar del famoso (y, por cierto, exquisito) plato de jamón con melón; pues bien, hoy os proponemos una versión diferente: una sopa fría de melón con menta y virutas de jamón ibérico.
Por qué funciona el melón con jamón
No es casualidad que el jamón con melón lleve toda la vida en las mesas de verano. El dulzor de la fruta y el punto salado del jamón se equilibran entre sí, y la grasa del ibérico redondea el conjunto con esa untuosidad que no tiene ningún otro producto. Al convertirlo en sopa fría, esos mismos contrastes se mantienen, pero el plato gana en frescura: la menta aporta un fondo aromático limpio y el frío lo une todo.
Además, es un plato muy agradecido: se prepara con antelación, no hay que encender los fogones y lleva pocos ingredientes, todos fáciles de encontrar. Perfecto para un entrante de diario o para abrir una comida con invitados sin complicarse. ¡Vamos con los ingredientes!
Ingredientes para 3 personas
- 1/2 melón
- 80 g de queso en crema
- 50 g de jamón ibérico
- 2 ramitas de menta
- 120 ml de aceite
- Sal y pimienta
Un par de apuntes sobre los ingredientes. El aceite conviene que sea de oliva: si preferís que no domine sobre la menta, elegid uno suave; si os gusta el carácter del virgen extra, adelante con él. El queso en crema es el que da cuerpo y untuosidad a la sopa, así que no lo dejéis fuera. Y la menta, siempre fresca: la seca no sirve para hacer el aceite aromatizado.
Cómo elegir el melón
Media receta se juega en la frutería. Buscad un melón que pese para su tamaño, que desprenda aroma dulce por la zona del pedúnculo y que ceda ligeramente al presionar la base. Si el melón está en su punto, apenas habrá que rectificar nada; si os sale algo soso, una pizca de sal levanta el dulzor, y si resulta muy dulce, unas gotas de limón lo equilibran sin esfuerzo.
Preparación
En primer lugar, mezclamos con una túrmix el aceite con la menta. Dejamos reposar mientras trituramos el melón, previamente cortado.
Una vez tengamos el melón triturado, añadimos el resto de los ingredientes, menos el jamón y el aceite con menta. Batimos y, cuando esté todo bien mezclado, añadimos una cucharada sopera del aceite con menta, probamos el punto de sal y volvemos a remover. ¡Listo!
Ahora solo tienes que meterlo en el congelador durante una hora y servirlo bien frío. Decora con trocitos de jamón —para ello te recomendamos nuestras virutas de jamón—, unas gotitas del aceite con menta restante y unas hojas de menta.
Consejos para servirla
El primero, de sentido común pero decisivo: enfriad también los cuencos o los vasitos en los que vayáis a servirla. Una sopa fría en un recipiente caliente pierde la mitad de la gracia antes de llegar a la mesa. Y removedla siempre justo antes de servir, porque las sopas frías tienden a separarse un poco en reposo.
El jamón, siempre en el último momento. Si lo añadís con antelación, las virutas se humedecen con la sopa y pierden textura y aroma. Nuestro consejo es cortar las lonchas en tiras finas con cuchillo o con unas tijeras de cocina limpias, y repartirlas por encima al emplatar. Como el jamón ya aporta su propio punto salado, id con prudencia con la sal de la sopa: mejor quedarse cortos y rectificar al probar.
Un detalle más: el jamón ibérico luce mucho más atemperado que recién sacado de la nevera. Dejad las lonchas fuera un rato antes de servir, hasta que la grasa recupere el brillo y suelte todo su aroma. El contraste entre la sopa bien fría y las virutas atemperadas es justo lo que buscamos en este plato.
Variantes que nos gustan
La receta admite juego. Si no encontráis menta, la hierbabuena es su sustituta natural; la albahaca cambia el perfil del plato, pero también funciona muy bien con el melón. Para dar un punto crujiente, unos picatostes pequeños o unos piñones tostados por encima quedan estupendos. Y si la servís en vasitos, se convierte en un aperitivo de picoteo elegante que se come de un par de sorbos.
Qué jamón elegir para las virutas
Aquí no hay que inventar nada: cuanto mejor sea el jamón, mejor será la sopa. Un buen jamón ibérico, con su grasa fina y su aroma profundo, se funde con el dulzor del melón y hace que un entrante sencillo parezca de restaurante. Lo más cómodo para esta receta es partir de jamón loncheado: las lonchas finas se cortan en tiras en un momento y se reparten fácilmente entre los cuencos, sin necesidad de sacar el jamonero para tres raciones.
El clásico jamón con melón, convertido en una sopa fría llena de frescura.
¿Puedo preparar la sopa con antelación?
Sí, y de hecho gana teniéndola bien fría. Podéis dejarla hecha con antelación y guardarla en la nevera, tapada, para que no coja olores. El paso por el congelador que indica la receta sirve para darle un golpe de frío rápido; si la tenéis hecha de antes, con la nevera es suficiente. Eso sí: removedla antes de servir, y el jamón y el aceite de menta, siempre al final.
¿Se puede congelar esta sopa?
No os lo recomendamos. Al descongelarse, las sopas de fruta pierden textura y tienden a separarse, y esta no es una excepción. El congelador, solo el rato justo para enfriarla antes de servir, como indica la receta. Es un plato para disfrutar fresco, recién hecho o de un día para otro como mucho.
¿Qué hago si no tengo menta fresca?
Lo dicho en las variantes: la hierbabuena es el relevo más natural y apenas notaréis el cambio. La albahaca da un resultado distinto pero muy rico. Lo que no funciona es la menta seca: para aromatizar el aceite hace falta hoja fresca, que es la que suelta ese perfume limpio que caracteriza al plato.
¿Puedo hacerla sin queso en crema?
Podéis, pero cambiará el resultado: el queso es el que aporta cremosidad y suaviza el dulzor del melón. Sin él, la sopa queda más ligera y más frutal, casi como un zumo espeso. Si la hacéis así, batidla bien para emulsionarla con el aceite y compensad con un poco más de pimienta, que le sienta de maravilla.
¡Esperamos que os haya gustado y que nos contéis qué tal os ha salido si la probáis!
¿Te animas con la receta? Nuestro jamón de bellota 100 % ibérico loncheado es perfecto para hacer las virutas: abrir, cortar en tiras y coronar la sopa.
Ver jamón de bellota loncheado