Melón con jamón ibérico: cómo elegirlo y servirlo
Equipo Castanoble · 5 min de lectura
Publicado el 16 de mayo de 2017 · Actualizado el 18 de octubre de 2026

El jamón ibérico es, sin lugar a dudas, una de las joyas más hermosas de la gastronomía española, y admite muchísimos platos. Al sumarle el melón juntamos el dulzor y el frescor de la fruta con el punto salino del jamón, en un plato tan sencillo como redondo.
Con nuestra experiencia en la elaboración y venta de jamón ibérico en Barcelona, podemos darte unos cuantos consejos de oficio para bordar este clásico del verano en casa y, de paso, contarte lo que dice la etiqueta del jamón.
Lo que dice la etiqueta
Lo más fiable para saber lo que aporta el jamón es su etiqueta: según la nuestra, 100 g de jamón de bellota ibérico tienen 33 g de proteínas, y una ración de 50 g aporta unas 156 kcal. Cabe en una dieta variada, en su justa medida.
Y no olvidemos el melón
No hablemos solo del jamón: la receta consiste en sumarle melón, que pone lo suyo: mucha agua, frescor y un dulzor natural que equilibra la sal del jamón.
Comer melón con jamón ibérico es disfrutar del contraste más sencillo y más redondo del verano.
Cómo elegir un buen melón (y un buen jamón)
Como en casi todo lo que pasa por nuestra mesa, la diferencia entre un melón con jamón correcto y uno memorable está en la materia prima. Con el melón, fíate de tus sentidos: elige una pieza que pese para su tamaño, sin golpes ni zonas blandas, y que desprenda un aroma dulce en la zona del pedúnculo. Si al presionar suavemente ese extremo cede un poco, suele ser buena señal de madurez.
Con el jamón, la regla de oro es la loncha fina. Puedes cortarlo a cuchillo de tu propia pieza o recurrir al formato loncheado, que para esta receta resulta comodísimo: se abre el sobre, se atempera y listo. Un jamón de bellota aportará más matices y una grasa más fundente, que casa de maravilla con el dulzor del melón; un buen jamón de cebo también da un resultado estupendo para el día a día.
Cómo montar el plato para que luzca
Ten el melón bien frío de la nevera y el jamón atemperado, fuera del frío, para que la grasa recupere su brillo y despliegue todo su aroma. Retira la corteza y las pepitas del melón y córtalo en tacos, medias lunas o bolitas, como prefieras. Coloca las lonchas por encima o alrededor, sin enrollarlas demasiado apretadas, y sirve enseguida. Ese contraste entre el frescor dulce del melón y la untuosidad salina del jamón es, precisamente, la gracia del plato.
Variantes para darle una vuelta
El clásico funciona solo, pero admite juego. En brochetas con una hoja de hierbabuena es un bocado perfecto para un aperitivo de verano. Si trituras el melón bien frío, obtienes una sopa fría elegantísima que se corona con virutas de jamón. Y en ensalada, con unas hojas verdes, un hilo de aceite de oliva virgen extra y pimienta negra recién molida, se convierte en un primer plato completo. Eso sí: la sal, con muchísima prudencia, porque el jamón ya la pone.
Preguntas frecuentes sobre el melón con jamón
Estas son las dudas que más nos plantean nuestros clientes cuando llega el buen tiempo.
¿Qué tipo de melón va mejor con el jamón ibérico?
En España, el clásico para esta receta es el melón piel de sapo, por su dulzor y su carne firme, aunque un cantalupo o un galia en su punto también funcionan muy bien. Más que la variedad, lo importante es que esté maduro y dulce: el contraste entre ese dulzor y el punto salino del jamón es lo que hace grande al plato.
¿El melón con jamón se sirve frío?
El melón, sí: directo de la nevera, bien fresco. El jamón, en cambio, conviene sacarlo con antelación para que se atempere; frío pierde aroma y la grasa queda apagada. Ese contraste de temperaturas en el mismo bocado es parte del encanto de la receta.
¿Puedo dejar el plato preparado con antelación?
Mejor no. El melón cortado va soltando jugo y acaba humedeciendo el jamón, que pierde textura. Nuestro consejo es tener el melón troceado y en frío, el jamón loncheado y reservado, y montar el plato justo antes de llevarlo a la mesa.
¿Es mejor jamón o paleta para esta receta?
Los dos funcionan de maravilla; la elección depende del gusto y de la ocasión. Lo verdaderamente importante es que la loncha sea fina y esté recién cortada, o recién abierta si es envasada. Para reuniones numerosas, el formato loncheado te ahorra trabajo y asegura un corte uniforme.
Este clásico del verano es mucho más que un entrante refrescante: con buena materia prima y cuatro gestos, es un plato que se recuerda. Si tienes cualquier duda, contacta con nosotros: somos tus expertos en jamón ibérico en Barcelona y llevamos en este oficio desde 1973.
¿Te apetece preparar un buen melón con jamón este verano? Nuestro jamón de bellota 100% ibérico loncheado te lo pone fácil: abrir el sobre, atemperar y disfrutar.
Ver jamón de bellota loncheado