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Castanoble — Maestros del jamón

Melón con jamón ibérico: cualidades nutritivas

Equipo Castanoble · 5 min de lectura

Publicado el 16 de mayo de 2017 · Actualizado el 9 de julio de 2026

Melón con jamón ibérico: cualidades nutritivas

El jamón ibérico es, sin lugar a dudas, una de las joyas más hermosas de la gastronomía española: además de su sabor y de la posibilidad de crear múltiples platos con él, es un alimento muy nutritivo. Al sumarle el melón estamos juntando dos productos con unas características nutritivas muy interesantes, de modo que disfrutamos de un plato rico y ligero a la vez.

Con nuestra experiencia en la elaboración y venta de jamón ibérico en Barcelona, podemos contarte cuáles son sus principales valores nutritivos y, de paso, darte unos cuantos consejos de oficio para bordar este clásico del verano en casa.

Qué aporta el jamón ibérico

El jamón ibérico aporta hierro y otros minerales esenciales. Durante años, su contenido en grasa y en sal hizo pensar que podía ser malo para la salud, que engordaba o que elevaba los triglicéridos y la tensión arterial; sin embargo, algunos estudios apuntan más bien en la dirección contraria y le atribuyen los efectos que repasamos a continuación. Eso sí, conviene tomar estas conclusiones con prudencia: el jamón es un alimento excelente dentro de una dieta variada y equilibrada, no un medicamento.

Ayuda a la memoria

Algunos trabajos científicos han sugerido que consumir jamón ibérico —en torno a 500 gramos repartidos en 6 semanas, según esos estudios— podría relacionarse con mejoras en la memoria, un efecto que se atribuye a la liberación de óxido nítrico. Son resultados llamativos que, como siempre que hablamos de alimentación y salud, hay que interpretar con cautela: ningún alimento obra milagros por sí solo.

Salud cardiovascular

También se ha señalado que el jamón ibérico podría resultar más favorable para la salud cardiovascular que un jamón común, gracias a su contenido en polifenoles, unos compuestos a los que se atribuyen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias a nivel vascular. De nuevo, hablamos de indicios que la ciencia sigue estudiando; en cualquier caso, ayudan a desmontar la vieja idea de que el ibérico era un capricho reñido con cuidarse.

Y no olvidemos el melón

No hablemos solo del jamón: la receta consiste en sumarle melón, que aporta lo suyo. Estos son sus principales valores nutritivos:

  • Vitamina C: se la relaciona con el refuerzo del sistema inmunitario y con la prevención de la anemia ferropénica.
  • Vitamina A: otra de las vitaminas presentes en el melón, a la que también se atribuyen efectos protectores frente a problemas cardiovasculares.
  • Efecto diurético: por su altísimo contenido en agua, el melón es ligero y refrescante, y tradicionalmente se le atribuye un efecto diurético que ayuda frente a la retención de líquidos.
Comer melón con jamón ibérico es una forma de comer sano mientras disfrutamos de lo que estamos comiendo.

Cómo elegir un buen melón (y un buen jamón)

Como en casi todo lo que pasa por nuestra mesa, la diferencia entre un melón con jamón correcto y uno memorable está en la materia prima. Con el melón, fíate de tus sentidos: elige una pieza que pese para su tamaño, sin golpes ni zonas blandas, y que desprenda un aroma dulce en la zona del pedúnculo. Si al presionar suavemente ese extremo cede un poco, suele ser buena señal de madurez.

Con el jamón, la regla de oro es la loncha fina. Puedes cortarlo a cuchillo de tu propia pieza o recurrir al formato loncheado, que para esta receta resulta comodísimo: se abre el sobre, se atempera y listo. Un jamón de bellota aportará más matices y una grasa más fundente, que casa de maravilla con el dulzor del melón; un buen jamón de cebo también da un resultado estupendo para el día a día.

Cómo montar el plato para que luzca

Ten el melón bien frío de la nevera y el jamón atemperado, fuera del frío, para que la grasa recupere su brillo y despliegue todo su aroma. Retira la corteza y las pepitas del melón y córtalo en tacos, medias lunas o bolitas, como prefieras. Coloca las lonchas por encima o alrededor, sin enrollarlas demasiado apretadas, y sirve enseguida. Ese contraste entre el frescor dulce del melón y la untuosidad salina del jamón es, precisamente, la gracia del plato.

Variantes para darle una vuelta

El clásico funciona solo, pero admite juego. En brochetas con una hoja de hierbabuena es un bocado perfecto para un aperitivo de verano. Si trituras el melón bien frío, obtienes una sopa fría elegantísima que se corona con virutas de jamón. Y en ensalada, con unas hojas verdes, un hilo de aceite de oliva virgen extra y pimienta negra recién molida, se convierte en un primer plato completo. Eso sí: la sal, con muchísima prudencia, porque el jamón ya la pone.

Preguntas frecuentes sobre el melón con jamón

Estas son las dudas que más nos plantean nuestros clientes cuando llega el buen tiempo.

¿Qué tipo de melón va mejor con el jamón ibérico?

En España, el clásico para esta receta es el melón piel de sapo, por su dulzor y su carne firme, aunque un cantalupo o un galia en su punto también funcionan muy bien. Más que la variedad, lo importante es que esté maduro y dulce: el contraste entre ese dulzor y el punto salino del jamón es lo que hace grande al plato.

¿El melón con jamón se sirve frío?

El melón, sí: directo de la nevera, bien fresco. El jamón, en cambio, conviene sacarlo con antelación para que se atempere; frío pierde aroma y la grasa queda apagada. Ese contraste de temperaturas en el mismo bocado es parte del encanto de la receta.

¿Puedo dejar el plato preparado con antelación?

Mejor no. El melón cortado va soltando jugo y acaba humedeciendo el jamón, que pierde textura. Nuestro consejo es tener el melón troceado y en frío, el jamón loncheado y reservado, y montar el plato justo antes de llevarlo a la mesa.

¿Es mejor jamón o paleta para esta receta?

Los dos funcionan de maravilla; la elección depende del gusto y de la ocasión. Lo verdaderamente importante es que la loncha sea fina y esté recién cortada, o recién abierta si es envasada. Para reuniones numerosas, el formato loncheado te ahorra trabajo y asegura un corte uniforme.

Vistas todas estas cualidades, queda claro que este clásico del verano es mucho más que un entrante refrescante: es una manera estupenda de comer bien sin renunciar al placer. Si tienes cualquier duda, contacta con nosotros: somos tus expertos en jamón ibérico en Barcelona y llevamos en este oficio desde 1973.

¿Te apetece preparar un buen melón con jamón este verano? Nuestro jamón de bellota 100% ibérico loncheado te lo pone fácil: abrir el sobre, atemperar y disfrutar.

Ver jamón de bellota loncheado