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Castanoble — Maestros del jamón

Jamón ibérico para embarazadas: ¿es seguro durante el embarazo?

Equipo Castanoble · 5 min de lectura

Publicado el 12 de febrero de 2018 · Actualizado el 9 de julio de 2026

Jamón ibérico para embarazadas: ¿es seguro durante el embarazo?

El jamón ibérico y las mujeres embarazadas

Comprar jamón ibérico online es cada vez más habitual y sus cualidades son cada vez más conocidas: los tópicos sobre sus malas consecuencias van cayendo poco a poco. También en lo que respecta a las mujeres embarazadas.

Durante años, el miedo a la toxoplasmosis llevó a muchas futuras madres a renunciar al jamón y a otros embutidos durante la gestación. Hoy, distintos estudios apuntan a que el jamón curado, y en especial el de larga curación, puede consumirse con mucha más tranquilidad de la que se pensaba. Aun así, conviene decirlo desde el principio: cada embarazo es distinto y la última palabra la tiene siempre el médico que lo sigue.

Qué es la toxoplasmosis y por qué preocupa

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa que puede ser grave si se transmite al feto. Sus síntomas suelen ser muy leves, por lo que quien la padece puede no saberlo. Puede contraerse a través de alimentos crudos o poco cocinados; de ahí la prudencia con la que muchos ginecólogos y médicos han tratado el consumo de curados durante el embarazo.

Sin embargo, el jamón curado ha dejado de considerarse automáticamente sospechoso. Así lo indicó un estudio del Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (TEICA), según el cual, gracias a su meticulosa curación y a su elaboración controlada, el jamón ibérico sería apto para embarazadas.

De acuerdo con ese trabajo, el parásito que causa la enfermedad, Toxoplasma gondii, no lograría sobrevivir al proceso de curación ni al contenido en sal del producto, además de otros factores que hacen muy difícil su supervivencia.

Cuanto mayor es la curación del jamón, mejor

María Jesús Cancelo, jefa de la Unidad de Ginecología del Hospital de Guadalajara y secretaria de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), señalaba que en periodos de curación del jamón superiores a 24 meses se ha comprobado que el producto ofrece mayor seguridad.

A mayor tiempo de curación del jamón, mayor seguridad.

El tiempo de curación mínimo de nuestros jamones ibéricos de bellota es de 36 meses, muy por encima de esa referencia. La larga curación, además de dar profundidad y elegancia al sabor, aporta tranquilidad a quien la busca.

En la misma línea, especialistas en Nutrición y Bromatología de la Universidad de Zaragoza analizaron jamones con 14 meses de curación y no detectaron el parásito. Estos expertos recordaban, además, que los productos cárnicos también tienen su papel en la alimentación durante la gestación.

En cualquier caso, este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo médico. Si estás embarazada, consulta cualquier duda sobre tu alimentación con tu ginecólogo o tu matrona: son quienes conocen tu caso y quienes pueden orientarte con criterio.

Cómo elegir el jamón durante el embarazo

Si algo dejan claro los estudios citados es que la curación importa. Por eso, a la hora de elegir, tiene sentido optar por piezas de larga curación, como los jamones ibéricos de bellota, y comprarlas siempre en establecimientos de confianza, con etiquetado claro y trazabilidad. Un jamón sin identificar o de origen dudoso no es buena idea en ningún momento, y menos aún durante la gestación.

Entre pieza entera y loncheado, las dos opciones son válidas. La pieza entera permite cortar en casa justo antes de comer, con la garantía de saber cómo se ha manipulado. Los sobres de loncheado, por su parte, resultan muy cómodos y llegan envasados con su etiquetado completo: basta con conservarlos en frío y consumirlos pronto una vez abiertos.

Consejos para servirlo y conservarlo en casa

El jamón se disfruta más si se saca del frío un rato antes de servirlo, para que la grasa se atempere y la loncha recupere todo su aroma. Córtalo fino, con un cuchillo limpio y bien afilado, y sobre una tabla reservada para ello.

Si tienes la pieza empezada, protege la superficie de corte con su propia grasa o con un paño limpio, y corta solo lo que vayas a comer en el momento: la loncha recién cortada siempre gana. Manos limpias y utensilios bien lavados son, como en toda la cocina, la mejor garantía.

En cuanto a los acompañamientos, durante el embarazo se prescinde de las bebidas alcohólicas, así que el jamón agradece compañías sencillas: un buen pan de miga prieta, unos picos, tomate rallado con un hilo de aceite de oliva virgen extra o algo de fruta fresca. Pocas cosas más hacen falta.

Preguntas frecuentes

¿Puedo comer jamón ibérico si estoy embarazada?

Los estudios citados en este artículo apuntan a que el jamón de larga curación puede consumirse con tranquilidad durante el embarazo, porque el proceso de curado y la sal dificultan la supervivencia del parásito de la toxoplasmosis. Dicho esto, cada caso es distinto: la recomendación válida para ti es la de tu médico.

¿Influye el tiempo de curación en la seguridad?

Es el factor que más destacan los especialistas citados: a mayor curación, mayor seguridad. Si vas a comer jamón durante la gestación, elige piezas de larga curación —nuestros ibéricos de bellota se curan un mínimo de 36 meses— y desconfía de los productos sin etiquetar.

¿Y otros embutidos, como el chorizo o el salchichón?

Los estudios que hemos citado se refieren al jamón curado. Para el resto de embutidos y productos cárnicos, lo prudente es consultar cada caso con el profesional que sigue tu embarazo, que sabrá decirte qué encaja en tu situación.

¿Qué precauciones básicas conviene mantener en casa?

Las de una cocina cuidada: lavarse las manos antes de manipular alimentos, usar cuchillo y tabla limpios, conservar los sobres de loncheado en el frigorífico y consumirlos pronto una vez abiertos, y proteger el corte de la pieza entera. Son gestos sencillos que mejoran la higiene y, de paso, el sabor.

Si estás esperando un bebé y quieres darte el gusto de un jamón de larga curación, nuestro jamón de bellota 100% ibérico se cura un mínimo de 36 meses.

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