Curiosidades para jamón lovers: el origen de la palabra «jamón»
Equipo Castanoble · 6 min de lectura
Publicado el 5 de agosto de 2015 · Actualizado el 9 de julio de 2026

Hoy os traemos una curiosidad etimológica para auténticos jamón lovers. ¿Sabíais que el término «jamón» no viene directamente del latín, como acostumbran las palabras de nuestra lengua? Resulta que la denominación de este producto tan simbólico es, sin embargo, herencia de nuestros vecinos franceses: «jamón» viene de «jambon», que a su vez proviene de «jambe», cuyo significado es «pierna» en la lengua gala antigua.
De «camba» a «jambe»: un viaje entre lenguas
Pero vayamos a los orígenes. El vocablo «camba», del latín vulgar, era el término para referirse a la pierna de forma coloquial. Con las diferentes derivaciones del latín en las lenguas romances, «camba» evolucionaría a «gamba», del latín tardío. Con el paso de los siglos y la evolución de las distintas lenguas, «gamba» terminaría transformándose en «jambe», de la lengua romance francesa.
Este tipo de viajes no es raro en el vocabulario de la mesa. Las palabras de la cocina se mueven con los productos, las recetas y las gentes: cruzan fronteras en los mercados, en los caminos y en los recetarios, y se van adaptando a la boca de quien las adopta. Que un término llegado de Francia acabara nombrando uno de los productos más nuestros dice mucho de lo conectadas que han estado siempre las cocinas de Europa.
Antes del jamón, el «pernil»
Hasta que este vocablo llegó a nuestras tierras, mucho tiempo después, nos referíamos a este exquisito producto como «pernil», que sí proviene de la palabra latina «perna», que, como habréis imaginado, significa «pierna», especialmente de animal. De hecho, en catalán el jamón sigue denominándose «pernil».
Se cree que no fue hasta el año 1335 cuando se empezó a utilizar el término «jamón» de forma generalizada para referirse a la pierna del cerdo, pues ese es el año en el que apareció escrito por primera vez. A partir de esa fecha, «pernil» comenzó a desaparecer y solo se seguía usando en zonas rurales.
En nuestra tienda de Barcelona lo comprobamos casi a diario: hay clientes que piden «pernil» con toda naturalidad, y nos gusta que así sea, porque es la más antigua de las dos palabras. Al final, pernil o jamón, lo que hay sobre el mostrador es lo mismo: una pierna de cerdo curada con calma y con oficio.
«Jamón» no nació del latín: es un préstamo francés que desplazó al castizo «pernil» a partir del siglo XIV.
¿Y en italiano y portugués?
Si analizamos otras lenguas romances, como el italiano o el portugués, comprobaremos que, curiosamente, sus términos para «jamón» nada tienen que ver con el origen de las palabras española o francesa. En italiano, para referirse a este manjar hablan de «prosciutto», y en portugués, de «presunto». El origen de ambos vocablos es «prosciugare», que significa «secar bien».
Fijaos en el matiz, porque es precioso: el español y el francés bautizaron el producto por la parte del animal (la pierna), mientras que el italiano y el portugués lo hicieron por la técnica (el secado). Dos maneras de mirar lo mismo: la materia prima y el oficio. En casa nos quedamos con las dos, porque un buen jamón es exactamente eso, una buena pierna y un secado bien hecho, sin prisas.
Pequeño diccionario para jamón lovers
Ya que estamos con las palabras, aprovechamos para repasar algunos términos que conviene tener claros cuando se habla de jamón, porque en el mostrador se prestan a confusión:
- Jamón: la pata trasera del cerdo, curada. Es la pieza más grande y la que da nombre a todo el oficio.
- Paleta (o paletilla): la pata delantera. Es una pieza más pequeña que el jamón, con su propio carácter y muchos partidarios.
- Pernil: el nombre antiguo del jamón en castellano, todavía plenamente vivo en catalán.
- Jamonero o jamonera: el soporte que sujeta la pieza para poder cortarla con comodidad y seguridad.
- Cuchillo jamonero: el de hoja larga, estrecha y flexible, pensado para sacar lonchas finas.
Cómo servir el jamón para hacerle justicia
De poco sirve saber de dónde viene la palabra si luego el jamón se sirve de cualquier manera. Nuestro consejo de siempre: sacadlo con antelación para que pierda el frío de la nevera, porque a temperatura ambiente la grasa se vuelve brillante y los aromas se abren. Cortadlo en lonchas finas, casi transparentes, y servidlo recién cortado, extendido en el plato sin amontonar, para que cada loncha conserve su textura. Y comedlo con las manos o con pan, sin complicarse: el jamón bien cortado no necesita nada más.
El jamón en la cocina: ideas sencillas
Aunque donde mejor luce es solo, el jamón también rinde mucho en la cocina de casa. Sobre pan con tomate es un clásico que no falla; con melón, un contraste de toda la vida; con unos huevos fritos o en unas croquetas caseras, pura felicidad. Un truco que repetimos a menudo: si lo añadís a un plato caliente, hacedlo al final, fuera del fuego, para que el calor lo atempere sin resecarlo. Y no tiréis nada: los tacos que quedan cerca del hueso van de maravilla en guisos y salteados, y el propio hueso da un fondo estupendo a caldos y cocidos.
Claves para comprar con cabeza
A la hora de comprar, la primera decisión es el formato: pieza entera para quien disfruta cortando y tiene consumo en casa, deshuesada para facilitar el corte, o loncheada para tenerla lista para abrir y servir. La segunda es la pieza: jamón o paleta, según el tamaño que encaje en cada casa. Y la tercera, la más importante, es leer bien la etiqueta y fijarse en la denominación completa del producto, porque ahí está la información que de verdad cuenta. En la duda, preguntad: para eso estamos los que nos dedicamos a esto.
Preguntas frecuentes sobre la palabra «jamón»
¿De qué idioma viene la palabra «jamón»?
Del francés: «jamón» procede de «jambon», derivado de «jambe», que significa «pierna». Esa palabra francesa, a su vez, remonta al latín vulgar «camba». Es decir, el latín está al fondo del camino, pero el término no llegó al castellano directamente, sino a través del francés.
¿Cómo se llamaba antes el jamón en castellano?
Se llamaba «pernil», del latín «perna», que significa «pierna», especialmente de animal. Con la llegada y generalización del término «jamón», «pernil» fue quedando relegado al ámbito rural en castellano, aunque en catalán sigue siendo la palabra habitual para este producto.
¿Qué significan «prosciutto» y «presunto»?
Son los nombres del jamón en italiano y en portugués, y ambos vienen de «prosciugare», «secar bien». A diferencia del español y el francés, que nombraron el producto por la parte del animal, estas lenguas lo bautizaron por la técnica de elaboración: el secado.
¿Jamón y paleta son lo mismo?
No. El jamón es la pata trasera del cerdo y la paleta, la delantera. La paleta es una pieza más pequeña, y elegir entre una y otra es sobre todo cuestión de gusto y de consumo: para casas con menos gasto de jamón, la paleta suele ser una compra muy sensata.
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