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Castanoble — Maestros del jamón

Cómo servir el jamón loncheado para que esté en su punto

Equipo Castanoble · 3 min de lectura

Publicado el 9 de octubre de 2026

Un plato de lonchas de jamón de bellota 100 % ibérico recién cortadas, extendidas en una sola capa sobre una pila de platos.

Una loncha de jamón tiene que llegar a la mesa jugosa y brillante. Casi siempre, lo que la separa de eso no es el jamón sino la temperatura: recién sacada de la nevera está fría, la grasa todavía no se ha ablandado y el aroma no ha salido.

La temperatura adecuada

El jamón se disfruta entre 20 y 25 °C: a esa temperatura la grasa se vuelve translúcida y suelta el aroma. Todo lo que sigue busca lo mismo: que el jamón esté a su temperatura cuando llega a la mesa.

Si sale de la nevera

  • Saca el sobre unos minutos antes, ábrelo y extiende las lonchas en el plato, sin amontonarlas.
  • Sírvelas en un plato que no esté frío. Si el jamón venía envasado al vacío y sale frío de la nevera, el plato puede estar ligeramente caliente: ayuda a que la loncha tome temperatura antes.
  • Espera a que brillen: es la señal de que ya están en su punto.

Lo que no conviene

Para llevar el jamón a su temperatura, nunca el microondas ni el horno: con calor fuerte se vuelve salado y duro. Otra cosa es cocinar con jamón: como ingrediente de una receta aporta sabores distintos, y por eso funciona en unas croquetas, un revuelto o un hojaldre. Pero cuando se va a comer tal cual, solo necesita su temperatura.

Para que conserve su jugosidad

  • Corta o abre solo lo que se vaya a comer en el momento.
  • Si sobra, tápalo bien pegado con film y guárdalo en la nevera; cómelo cuanto antes.
  • En la pieza, cubre siempre la zona de corte con su propio tocino entre un corte y otro.
  • Lejos del sol directo, del horno y de los radiadores.

Si ha sobrado y ya no luce

Unas lonchas que han pasado demasiado tiempo al aire pierden brillo. En la cocina siguen siendo jamón: picadas a cuchillo dan sabor a unas croquetas, a un revuelto, a unas habitas o a una crema de verduras. Añádelas al final, fuera del fuego o casi.

Loncheado al vacío en sobres de 100 g: abres solo lo que vas a comer

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